Jenna, sorprendida, se dio media vuelta y se quedó en shock, al encontrarse con el rostro furioso de David a esas horas de la noche.
—¿Qué haces aquí a esta hora? —preguntó con el ceño fruncido, intentando mantenerse serena.
—Lo mismo me pregunto —respondió él con la voz cargada de celos—. ¿Podemos hablar?
Jenna miró a Steven de reojo, antes de enfocarse en David una vez más, cruzándose de brazos y soltando un suspiro de cansancio.
—David, no sé de qué quieres hablar a las dos de la madrugada,