Al escuchar las palabras de David, Jenna sintió que todo su mundo se desmoronaba. ¿A qué se refería con aquella pregunta? ¿Cómo que quién era?
Preguntándose esto, tragó saliva, sintiendo que el estómago se le estrujaba en un puño, y, con voz temblorosa, contestó:
—Disculpe, señor, pero no lo entiendo. ¿De qué habla? ¿A qué se refiere? Claramente, soy Jenna Miller…
David apretó los puños, mientras la miraba con una mezcla de furia y confusión. Por mucho que había pensado, desde que el médico le