Después de unos minutos, Esperanza volvió a abrir los ojos, enfocándolos fijamente en Logan con una expresión llena de un profundo amor.
—Logan, mi querido niño —murmuró—. Prométeme que seguirás adelante, que cuidarás de Rachel y de tu hija. Prométeme que serás feliz. Eso es todo lo que quiero. Siempre he deseado verte realizado y ahora… siento que puedo irme en paz.
Logan, incapaz de contener las lágrimas, asintió mientras apretaba la mano de su abuela con fuerza.
—Te lo prometo, abuela. Te lo