La brisa fría de la tarde entraba por las ventanas abiertas del despacho de Victor Cole, acariciando los papeles esparcidos sobre la mesa.
Logan, Rachel y Victor Cole estaban sentados en torno a un mapa de la ciudad que el detective acababa de desplegar, con varias zonas marcadas con resaltadores. La tensión entre los tres era palpable, y casi podían oír el tic-tac en sus cabezas, en una maldita y tortuosa cuenta regresiva.
A pesar de todo el tiempo que llevaban investigando, y de los pequeños