Rachel salió de la estación de policía en silencio, con la mente sumida en un torbellino de pensamientos que amenazaban con estrangular su cordura.
Mientras se encaminaba a la mansión en la que vivía con Logan, se sintió envuelta por un intenso frío que nada tenía que ver con el clima. Sentía que las paredes en torno a la vida de Logan y, por ende, de su propia vida, habían comenzado a desmoronarse. Sin embargo, no iba a rendirse. Sí, claro que podría lavarse las manos y dejar todo a cargo de L