Rachel se puso de pie, sin decir nada, mientras por dentro su corazón comenzaba a latir a toda prisa.
Una vez salieron de la pequeña sala de interrogatorios menores o de rutina, como en su momento la había llamado Victor Cole, ambos se encaminaron por un largo pasillo de la estación de policía, en dirección a la sala de interrogatorios en la que se encontraba Caroline. Las luces fluorescentes del pasillo titilaban de vez en cuando, creando una atmósfera que la inquietaba, hasta que finalmente l