—¡Lorelai! —gritó Rachel, mientras corría hacia ella, cayendo de rodillas a su lado.
El cuerpo de Lorelai estaba empapado en sangre, mientras que sus labios estaban pálidos y resecos, lo que evidenciaba que se encontraba en un profundo estado de shock. Sin embargo, había algo más que aterraba a Rachel: ¿dónde diablos estaba el bebé?
—¿Dónde está? ¿Dónde está el bebé? —susurró Rachel, con la voz temblando por la desesperación mientras buscaba signos de vida en los alrededores.
Lorelai abrió los