Rachel no podía conciliar el sueño. Cada vez que cerraba los ojos, las imágenes de Rebecca y Esperanza se mezclaban con las palabras crípticas que había escuchado aquella noche; por lo que, sin poder quitarse eso de la cabeza, no podía dejar de dar vueltas en la cama, intentando hallar una posición cómoda. No obstante, el peso de las sospechas que se había instalado en ella la mantenía inquieta y en alerta.
Al volverse hacia Logan, lo encontró profundamente dormido, ajeno al torbellino que gira