Al escuchar el tono apremiante en la voz de su madre, Rachel frunció el ceño.
—¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Están bien? —preguntó, con voz de alarma.
—Sí, nena, tranquila. Tu padre y yo estamos bien, pero… —Suspiró—. Bueno, Elmer tuvo un accidente en la casa, intentando arreglar el lavadero de la cocina, y rompió una cañería. Hay agua por todas partes —explicó Moria con voz cansada—. Tuvimos que cerrar el paso de agua de toda la casa, para que no se inunde todo, pero ahora no hay agua ni para cepillarse l