CAPÍTULO 104 – Una Llama de Esperanza.
Una semana más tarde, Rachel se encontraba recostada en su cama, con la computadora sobre sus piernas mientras sus dedos golpeaban el teclado con desesperación y resignación.
Si bien Jenna había hablado con David, pidiéndole ayuda para conseguirle un trabajo, hasta el momento, ninguna de las dos había tenido ni la más mínima noticia de nada.
Mirando la pantalla de su ordenador, Rachel suspiró, cansada. Durante los últimos días, había pasado prácticamente las veinticuatro horas buscando trabajo,