Ethan regresó a la mesa donde aún aguardaba Mateo. La curiosidad de éste por saber a donde había ido su amigo, lo consumía. Aunque no le dijese la verdad, podía notar que algo estaba pasando.
El pelirrubio tomó asiento y bebió su trago de un solo sorbo.
—¿Dónde estabas? —preguntó entonces con visible interés.
Ethan guardó silencio por algunos segundos. Luego llamó al camarero levantando su mano y pidió otro trago.
—Resolviendo un asunto. —respondió sin darle detalles.
Cuando el camare