El coche se detuvo frente a la lujosa e imponente mansión, Jazmín observó con asombro la fachada principal de aquel ostentoso lugar.
—Llegamos —dijo él.
Ella, asintió con su cabeza ligeramente. Mientras él, bajaba del coche para abrirle la puerta.
—Gracias —dijo ella, aferrada aún a su bolso.
La pesada puerta de madera se abrió luego de que Ethan introdujera en el pequeño tablero digital, la clave secreta.
Los ojos de Jazmín se abrieron más de lo normal. Ethan se hizo a un lado y con