Juliette dejó su móvil sobre la mesa y se incorporó en la cama, todavía con la notificación abierta en la pantalla.
—Vaya, Ethan Whote —murmuró con una sonrisa torcida.
Sabía que un hombre no movía semejante cantidad de dinero por cualquiera. Ese gesto, aunque él lo hubiera hecho “por la niña”, era una puerta abierta y una excelente oportunidad que una mujer como ella no pensaba desaprovechar.
En su mente, la estrategia empezó a tomar forma. Debía ir a verlo, para agradecerle aquel gesto. U