—¡Will! —Kath se lanzó a los brazos de su marido en cuanto lo vio llegar.
Los últimos días había estado llegando tan tarde del trabajo que apenas cenaba se quedaba dormido.
Él le abrió los brazos para recibirla.
—Solo hace unas horas que no me ves, mi amor —le dijo besándola en los labios—. Pero yo también te extraño. Al menos puedo darme el lujo de dormir contigo.
—Sé que estás muy ocupado y que por nuestra boda estás teniendo problemas…
William le colocó el dedo índice sobre los labios.
—Todo