—Martha, ¿te importaría llevar a Bastian al parque hoy? Estoy abrumada con la nueva línea. —suplicó Ava, mientras sus manos examinaban muestras de tela como si tuvieran la clave de su próximo gran avance.
—Por supuesto, señora Montenegro. —respondió Martha con una sonrisa, levantando al pequeño niño en sus brazos. —El aire fresco le hará bien al maestro Bastian.
—Gracias, eres mi salvavidas. —dijo Ava, lanzando un beso a su hijo mientras Martha se lo llevaba.
Ella era la niñera de Bastián, lle