El sonido apresurado de los pasos resonaba en el pasillo mientras Sebastián llegaba a su casa con prisa, su mente ocupada con los preparativos para su partida inminente. Ava y su hijo eran su objetivo y nadie iba a detenerlo.
Sin embargo, su prisa se vio interrumpida cuando se encontró cara a cara con Cleo, quien había estado visitando la casa con frecuencia últimamente, a menudo acompañando a Sara. Al parecer se habían convertido en mejores amigas. Algo que fastidiaba a Sebastián, tenerla que