La habitación del hospital estaba llena de una atmósfera de alegría y expectativa cuando Pablo y Nancy esperaban con ansias la llegada de su primera hija. La emoción palpable se reflejaba en sus rostros mientras compartían miradas llenas de amor y anticipación, preparados para dar la bienvenida a su pequeño milagro al mundo.
—¿Ya la viste? —preguntó Nancy a su esposo.
—Si y es hermosa, le entregué a una de las enfermeras el relicario de mi madre para ponérselo.
De repente, la puerta se abri