Valeria se encontraba de pie frente a la casa, su corazón latía con fuerza mientras contemplaba la fachada silenciosa y desierta. La dirección la había conseguido de manera sigilosa, recurriendo a contactos en la universidad de Alexandre, pero aún así, una inquietud insidiosa se aferraba a su pecho. La duda la carcomía: ¿Sería esta la casa de Marie? ¿Estaría Alexandre dentro?
El aire estaba impregnado de humedad, y el cielo nublado prometía una tormenta inminente. Valeria se arrebujó en su chaq