Ava se encontraba sentada en el acogedor salón de la casa de su hermana Sara, las paredes adornadas con fotografías familiares y recuerdos de tiempos más sencillos. El crepitar del fuego en la chimenea proporcionaba un telón de fondo cálido y reconfortante, pero no lograba disipar la tensión que Ava sentía en su pecho.
Con una taza de té entre las manos, miraba fijamente el líquido, sus pensamientos enredados en una maraña de preocupaciones.
—Sara, la situación con Sebastián se está volviendo