Bastián manejaba furioso por las calles de la ciudad, el eco de la pelea con su padre resonando en su mente. El dolor y la frustración se mezclaban en su interior, creando un torbellino de emociones que necesitaba desahogar.
Le había escrito a su novia, Angy, pero sabía que necesitaba más, alguien con quien realmente pudiera hablar. Angela había sido su confidente durante años, pero después de su declaración, no se atrevió a escribirle para no incomodarla.
Sin pensarlo demasiado, giró el volan