El amanecer apenas rompía en el horizonte cuando Omar, con determinación, terminaba de empacar su maleta. Mientras el eco de sus pasos resonaba en el amplio vestíbulo. La decisión estaba tomada: iba a abandonar a Ammy.
Al bajar por las escaleras, sus pasos firmes y su rostro imperturbable, se encontró con Ammy, quien estaba de pie en medio del vestíbulo, claramente sorprendida por su decisión. Su rostro reflejaba una mezcla de incredulidad y desesperación.
—¿A dónde crees que vas, Omar? —pregun