Ava estaba sentada en la mesa de una acogedora cafetería, removiendo distraídamente su café mientras observaba a través del ventanal. La mañana había traído consigo una ligera llovizna, y las gotas de agua corrían por el vidrio, creando una sinfonía suave y relajante. Antony llegó unos minutos tarde, sacudiéndose el agua de su chaqueta antes de sentarse frente a ella.
—Gracias por venir, Antony —dijo Ava, ofreciendo una sonrisa que no alcanzaba sus ojos—. Necesitaba hablar con alguien.
Antony l