Ava se levantó temprano, mucho antes de que el sol asomara en el horizonte. La luz tenue de la madrugada apenas iluminaba su habitación mientras se vestía, eligiendo con cuidado un conjunto profesional: una blusa blanca impecable, una falda lápiz negra y una chaqueta a juego. Su expresión reflejaba una determinación férrea mientras se colocaba un par de anteojos, ajustándolos con precisión sobre su nariz.
Hoy era un día decisivo. Después de la desgarradora revelación en el hospital, Ava había p