Han pasado dos semanas desde la última vez que Ava vio a Omar. Desde entonces, se ha sumergido por completo en su trabajo en la empresa y en el cuidado de su hijo, Bastián. Cada día era una rutina meticulosa de responsabilidades, reuniones y decisiones, que la mantenían ocupada desde el amanecer hasta la noche. En su tiempo libre, se dedicaba a sus sesiones con Antony, su psicólogo, buscando la estabilidad emocional que tanto necesitaba.
A pesar de su determinación, había momentos en los que la