El impacto fue devastador en su estómago. Incluso sentía que la piel se le contraía del puro éxtasis que le provocó su entrada y su mirada puesta en ella, además de esa sonrisa que era siniestra, y que a estas alturas era su favorita.
Samara bajó la cabeza para quitarle la mirada, y esto le sentó mal a André, que esperaba que ella la sostuviera después de una eternidad sin verse.
Porque a pesar de toda esta gente, y de la situación, André solo quería mandar al carajo todo, y arrástrala y llevá