Todos estaban reunidos para la boda de Ugür y Zeynep, mientras ella se miraba al espejo, y su tía la ayudaba, entró Defne, sonrió al verla hermosa y se acercó a ella.
— Mi querida, estoy feliz de saber que mi hijo supo elegir, gracias por los maravillosos nietos que diste a mi esposo y a mí, tú y Raphaella son muy especiales.
— Gracias señora Defne, sus palabras las guardó en mi corazón.
Se abrazaron y colocó en su cuello, un collar de perlas rosa pálido.
De camino al altar su corazón rebotaba