Mientras Aylin era trasladada a Berlín, los hombres de Mikayl lograron atrapar a Alexis. Una hora de persecusión hasta que por fin lograron encontrarlo.
Atado de manos y agarrado por el cuello, lo arrojaron a los pies de Mikayl.
—Señor, usted ordene que hacer este malparido.
—¿Sabes como castigo a los cerdos como tu? Colgando los de los pies a la voluntad del clima. —dijo Mikayl mirando a Alexis mientras este sonreía sarcásticamente.
Los hombres de Mikayl lo arrastraron hasta llegar a la