El amanecer llegó, Yara se levantó muy temprano, preparó el desayuno y vio las numerosas llamadas perdidas de Aylin. Marcó para devolver la llamada y respondieron de inmediato.
—Tengo muchas llamadas tuyas Lin.
—¿Donde carajos te has metido? Te esperé, y nunca llegaste. ¿Dónde estás?
—Fui, claro que fui Pero estabas muy entretenida y sali de ahí.
—¿Que? Ven aquí ahora hermanita, por favor.
—Deja y me baño, enseguida estoy ahí, tranquila.
Yara desayunó lo más rápido que pudo y dejó listo para M