Mundo de ficçãoIniciar sessãoDesde aquella noche en el tablao, me esmeré para demostrarle a la ratona mi completo interés en ella. Las citas pasaron al olvido, al igual que los polvos mágicos con Otto; por ese lado, todos se decepcionaron al saber mis intenciones, aunque fue la reacción del chico la que me provocó una carcajada:
—Sí, sí, guapo; veremos cuánto duras de perrito fiel —me dijo en cuanto lo supo—. Tu polla volverá a follarme






