Mundo ficciónIniciar sesiónTemblé apenas oí tal confesión, me tenía en sus manos. Mis ojos permanecieron muy abiertos, fijos en él que no dejó de apretarme el mentón y sonreír de forma cínica, una mueca que se volvió más macabra conforme el ambiente se tiñó de rojo, azul, morado. No supe cuál tonalidad resultaba más aterradora.
Un cúmulo de recuerdos me golpeó igual a un guante de boxeo relleno con hierro, a nada estuve de acabar en la lona: El día de mi fuga, ese plateado quiso pasarse y por un monto






