Los días pasaron, la relación con Sebastián había desaparecido por completo, ya no más bromas, ni abrazos afectivos, café por cortesía, las invitaciones a comer, las idas a casa en su compañía, los mensajes matutinos, ya no más de mi mejor amigo.
Ahora pocas veces lo veía, se había vuelto algo taciturno conmigo, la manera cariñosa como antes se dirigía hacia mí había desaparecido, me di cuenta que me evadía, pues muchas veces para no tener contacto conmigo mandaba a su asistente a hablar las co