Capítulo 85. Una nueva confrontación.
Emma Marín
Aprieto la mandíbula, sintiendo el escozor de sus palabras como si me hubiera abofeteado. El sarcasmo de su tono atraviesa la habitación y casi puedo oír la respiración colectiva. Está claro que mi inesperado embarazo ha proporcionado la munición perfecta para la afilada lengua de Reina.
—Parece que has estado ocupada —continúa, con la insinuación envuelta en terciopelo.
Su insinuación flota en el aire, una acusación tácita que amenaza con deshacer la frágil paz que acabo de empezar