Capítulo 84. Interrupción no deseada.
Emma Marín
Estoy sentada en la habitación en penumbra, con el corazón latiendo a un ritmo que es más un tambor de guerra que una canción de cuna.
La reacción de Gabriel, o debería decir su falta de reacción, al embarazo, sigue flotando en el aire como esa fruta demasiado madura que no puedes arrancar del árbol. Es el silencio, la ausencia de lo que esperabas, lo que más grita.
—Debería haber traído fuegos artificiales —murmuro para mis adentros, el sarcasmo, mi fiel escudo—. Tal vez así consegu