Capítulo 80. Corazones en vuelo.
Gabriel Uzcátegui.
Le doy un empujón a la puerta y no me molesto en ver si cerró; no hay tiempo para esas trivialidades cuando todo mi mundo se tambalea al borde del colapso.
Mi corazón martillea contra mi pecho con un ritmo que grita urgencia, y puedo sentir su frenético pulso en la garganta mientras bajo corriendo las escaleras.
El día se había alargado como cualquier otro hasta que esa mujer me dio la noticia, Emma había regresado, por eso todo se convirtió en una carrera contrarreloj.
—Conc