Capítulo 56. La amenaza.
Gabriel Uzcátegui.
El agua cae en cascada sobre mí, a un ritmo relajante que ahoga el zumbido de un mundo demasiado ansioso por invadir mi soledad. Es el único momento en que puedo relajarme, sobre todo desde que tengo una hija.
Pero entonces, la tranquilidad se rompe. Suena el timbre. Una, dos veces, reclamando insistentemente atención.
—¿En serio? —murmuro, enjuagándome el último resto de jabón de un manotazo.
El timbre no cesa. ¿Quién puede estar tan desesperado por invadir mi paz a estas h