Capítulo 46. Los deseos de Reina.
Reina Uzcátegui.
El reloj marcaba las ocho de la noche, pero la opulenta sala de estar de mi casa permanecía iluminada como si fuera mediodía. La luz cálida de las arañas de cristal se reflejaba en los muebles lujosamente tapizados y en las cortinas de terciopelo.
Me paseaba lentamente, los tacones resonando en el piso de mármol, mientras el peso de mis pensamientos me mantenía inquieta. Había algo en el aire, una tensión latente que no podía ignorar.
Mi mente estaba atrapada entre la preocupa