Capítulo 43. Emma al desnudo y un nuevo comienzo.
Emma Marín.
Los días se sucedían como una cadena interminable de nubes grises, cada uno arrastrando consigo un peso insoportable. Me levantaba solo porque la luz del sol insistía en colarse por las rendijas de las cortinas, y a veces ni siquiera eso era suficiente.
Permanecía en la cama durante horas, inmóvil, mirando al techo con la mente llena de ecos. Gabriel. Su sonrisa, su voz, sus ojos que parecían desnudarte el alma. ¿Cómo había llegado a este punto? Me sentía como una sombra de mí mism