Capítulo 44. Una cita para olvidar a Emma.
Gabriel Uzcátegui
La casa estaba sumida en una penumbra cálida, con la única luz proveniente de la pantalla del teléfono que descansaba en mi mano. Otro día más sin ella, otro día pensando que el alcohol y las fiestas me harían olvidarla. La lista de contactos abierta, con su nombre resaltado, era un recordatorio de la lucha interna que libro cada día. Emma.
Las yemas de mis dedos acarician la pantalla como si eso pudiera acercarme a ella, pero la línea entre lo que quería y lo que debía hacer