Capítulo 42. Exigencia familiar.
Gabriel Uzcátegui.
—Hola, Thomas —Logro sonreír mientras nos damos la mano.
—¡Mírenlos! Los hermanos Uzcátegui, reunidos. ¿Cómo les va la vida?
Los ojos de Thomas parpadean entre Gruber y yo, inconsciente del terremoto que acaba de provocar en mi pecho.
—No me puedo quejar —, responde Gruber por mí, dándome una palmada en el hombro. —Gabriel acaba de volver al mercado después de un pequeño desvío.
—Divorcio, ¿eh? —Thomas asiente con simpatía. —Mala suerte. Pero bueno, ahora tienes una segunda o