Capítulo 32. Más fría que el ártico.
Gabriel Uzcátegui.
El día comienza con un aire espeso y cargado, como si la misma atmósfera estuviera conspirando para mantenernos atrapados en nuestras emociones no resueltas. Me despierto antes que Emma, escucho su respiración suave y pausada, pero incluso mientras duerme, su postura parece pesada, como si estuviera cargando con un peso invisible que no puedo aliviar.
Mi mente no ha dejado de girar, repasando todo lo que hicimos, todo lo que no dijimos. Es como estar atrapado en un sueño lúci