Capítulo 17. Problemas.
Gabriel Uzcátegui
La vi alejarse, su figura perdiéndose en la oscuridad de la noche, y sentí que mi mundo se desmoronaba una vez más. Me quedé allí, inmóvil, con el corazón latiendo dolorosamente en mi pecho. Cada paso que Emma daba parecía llevarse un pedazo de mí.
Pasaron los minutos, tal vez horas; no estaba seguro. El frío de la noche se coló en mis huesos, pero apenas lo noté. Mi mente no dejaba de repetir nuestra conversación, buscando desesperadamente una manera de arreglar las cosas.
Fi