-¡Las manos quietas, a la vista! ¡No necesito robar la mísera recaudación de hoy!– Aseveró Danny con suficiencia, observando sus manos evitaba que el hombre lo apuntara con el arma que seguro escondía en bajo la mesa - Mala noche, ¿Verdad?, y ahora va a ser peor. Necesito la documentación de la chica. Y rapidito que no tengo demasiado tiempo.
-¿Por qué? – preguntó el hombre haciéndose el remolón. – Esa mujer trabaja para mí…
-No se si le queda demasiado la expresión mujer…- sonrió Danny - … pu