Débora titubeó, miró en dirección a la puerta, y luego volvió a fijarse en él, sus miradas se encontraron. Daniel esperó, ella negó con la cabeza. Suficiente para él pues necesitaba con urgencia enterrar sus malos recuerdos en el cuerpo de una mujer y no tenía ningunas ganas salir de nuevo al bar para buscarse otra.
-Bien, ¿Brindemos pues? - Sugirió mirándola con risa burlona.
La chica no contestó, en lugar de eso cogió, ahora sí, el vaso que Daniel le tendía y bebió todo su contenido de un t