-¡No! ¡No podía moverse! Estaba completamente paralizada, las manos abiertas y los brazos extendidos a los costados. Dudó: Quedarse y seguir o salir corriendo. Si es que aún estaba a tiempo. No debía haber aceptado ir con él, se lamentó demasiado tarde. Era un error, ella era camarera. Camarera. ¿Sólo? Se repitió a si misma para intentar embotar su mente. ¡No! No era ninguna estúpida, pronto la obligarían a ser otra cosa, se le acababan el tiempo y las excusas. Mientras estuviera reteni