La amenaza.
José Meléndez pasa por un lado de la piscina, pasos firmes. Las mujeres se dan cuenta de que algo sucede, se dan miradas entre sí, pero los niños desvían su atención.
Nathan es recibido en la entrada por su buen amigo, pero esta vez ni siquiera se dan la mano. El hombre está tan molesto, tan tenso, que no quiere hacer un gesto o mal apretón a José.
—Llévame con él, José…
—Amigo, por favor te pido… Por los años de amistad, y el cariño que le tienes a mi familia… Mantén las cosas calmadas. Casi toda la familia está presente, los niños…
Su corazón enfermo se acelera, pensando que tal vez se dejó llevar por la molestia y ahora su familia se verá más afectada de lo que debería.
—Tranquilo, amigo. Las cosas son entre tu hijo y yo.
José se queda sin palabras. Ambos pasan por el lado de la piscina y Nathan saluda con una fingida sonrisa a María y María de los Ángeles, pero cuando ve a Beatrice con la niña, una clara imagen de Raúl tal como lo dijo Madison, su corazón da un vuelco.
—Mami, ese s