La amenaza.
José Meléndez pasa por un lado de la piscina, pasos firmes. Las mujeres se dan cuenta de que algo sucede, se dan miradas entre sí, pero los niños desvían su atención.
Nathan es recibido en la entrada por su buen amigo, pero esta vez ni siquiera se dan la mano. El hombre está tan molesto, tan tenso, que no quiere hacer un gesto o mal apretón a José.
—Llévame con él, José…
—Amigo, por favor te pido… Por los años de amistad, y el cariño que le tienes a mi familia… Mantén las cosas calmadas. Casi to