Capítulo 25: Pequeño placer.
Narra Dalila:
El amanecer había llegado, y con él, la incertidumbre. Al final, me puse aquel camisón para dormir y me cubrí con la sabanas y mantas buscando el calor que le hacía tanta falta a mi cuerpo.
Mis sentidos, igual que siempre, estaban alerta, esperando a recibir un golpe o un baldazo de agua helada que me despertaría de mi sueño. Eso era lo normal. Sin embargo, los minutos fueron pasando y se transformaron en horas hasta que las nubes que alcanzaba a admirar por los ventanales, se col