Las patrullas que llevaban a Teresita hasta Oaxaca intentaban tomar la carretera hacia la ciudad, de pronto una camioneta blindada salió de la nada. El auto de la policía avanzó a frenar haciendo rechinar las llantas, estaban por sacar sus armas los agentes, pero otra camioneta los rodeó por la parte de atrás.
Varios hombres armados hasta los dientes, apuntaron a los oficiales.
—Salgan con las manos en alto —ordenó la gruesa voz de una de los encapuchados.
Los policías no tuvieron otra alte