Norita parpadeó liberando sus lágrimas al escuchar llorar a su amiguito.
—No fue mi intención —expresó y formó con sus labios una fina línea—, siempre te voy a querer —le dijo a Angelito—, también soy muy poderosa, practiqué con el renacuajo mi super patada voladora —avisó y se aproximó a Gabito. —¿Quieres ver cómo hice? —cuestionó.
El pequeño limpió su rostro y sonrió al escucharla.
—¿Le pegaste con tu super patada? —cuestionó con emoción, deseando aprender a golpear como ella—, sí, enséña