Teresita se encontraba en la habitación de un motel, en las orillas de la carretera, aunque no era un lugar que le agradaba, sabía muy bien que, si deseaba lograr algo para cobrar venganza, tenía que ceder en mucho.
Mientras sus carnosos labios se encontraban succionando con fuerza el erecto falo de un hombre, su mente imaginaba que se trataba de la persona que más deseaba en el mundo; cansada de estar de rodillas intentó colocarse de pie, sin embargo, el sujeto no se lo permitió y la sujetó co