Medellín- Colombia.
El agente Rafael Ortega con el semblante lleno de seriedad llegó hasta las oficinas del expresidente Francisco Mondragón, tenía cita con él.
Subió a zancadas las escaleras, y se identificó con sus escoltas, entonces de inmediato la asistente lo dejó seguir.
Rafael tocó a la puerta, y al escuchar que le permitían seguir, ingresó.
—Señor presidente…—carraspeó—, perdón doctor Mondragón —se disculpó recordando que ya no fungía en ese cargo, pero era tal su contrariedad qu